Ayer - un poco enojada, un poco dolida - escribí algo, pero después de pensar me dí cuenta que en realidad él tiene razón. Por eso decidí que el post no debía estar más aquí.
Una aclaración: tiene razón, pero no estoy de acuerdo... sutil diferencia.
Hasta pronto.
Creo que voy a inaugurar una especie de "sección" llamada "Si hay algo que me molesta...",inspirada enuna frase que suelo usar antes de despotricar contra algo.
Hoy comienzo con lo siguiente:
Si hay algo que me molesta es arreglar algo para que otro lo disfrute y no me deje disfrutarlo a mí.
Para hacerlo bien gráfico: hay algo roto o abandonado (total o parcialmente), por lo tanto nadie quiere usarlo. Con toda mi santa paciencia lo arreglo, lo acomodo, lo pongo presentable, etc. y es ese justo el momento en que los demás reparan en él y en un abrir y cerrar los ojos ya no lo tengo...
No quiero parecer egoísta, pero me parece justo que si le puse tanto esmero me dejen disfrutarlo un poquito... no digo que lo quiero exclusivamente para mí y para siempre, pero algún mérito tengo para quedármelo un poco, o no? No hablo de acapararlo por el solo hecho de haberlo puesto en condiciones, pero tampoco es justo que siempre me toque la peor parte y cuando empieza a ponerse bueno ya no lo tengo.
Solo una palabra puede cerrar mi "Si hay algo que me molesta..." y esa palabra es "UFA!!"
Eso fue todo por hoy. Besos pa´tuitos.
Una aclaración: estoy escribiendo para mí, si por casualidad alguien me lee no espero que me entienda.
En breve lo explico.
En lugar de llenar mi flamante blog de florcitas y palabras bonitas lo primero que tengo para decir es esto:
Hace unos días miraba el noticiero para comprobar si el mundo seguía girando en el mismo sentido, cuando comienza un informe sobre el frío y la cantidad de gente que vive en la calle. Las imágenes eran muy dolorosas: chicos, jóvenes, adultos y viejos durmiendo en los portales de negocios abandonados, plazas y veredas.
Cualquiera diría que lo más doloroso que ví ese día fue eso, pero no es así...
Cuando decidí cambiar de canal (como si la realidad desapareciera porque una dejara de verla) ví algo mucho más doloroso: una casa enorme, bien equipada y - a juzgar por la vestimenta de sus ocupantes - muy bien calefaccionada.
Si vivís en mi mismo país sabrás a qué casa me refiero. Es esa casa de la que todos hablan, que todos miran y algunos hasta admiran.
En esa casa grande llena de gente vacía no se habla de los que duermen en la calle, de los que no tienen un trabajo ni una moneda para comprar algo para comer.
Tampoco los que estamos fuera de esa casa hablamos lo suficiente de los que duermen en la calle, porque mientras esa gran casa consume horas y horas en los medios y las charlas de café, los informes y comentarios acerca de la gente que duerme (y muere) en la calle duran minutos.
Un gran porcentaje de los que tenemos la posibilidad de elegir qué mirar y de qué hablar, ahora está mirando qué pasa con los que viven en esa gran casa, pero serán muy pocos los que mañana recuerden a los que ahora están durmiendo en la calle.
Cuando decidí cambiar de canal (como si la realidad desapareciera porque una dejara de verla) ví algo mucho más doloroso: una casa enorme, bien equipada y - a juzgar por la vestimenta de sus ocupantes - muy bien calefaccionada.